EL VINO

Vino loperano, dase la mano con el riojano (Refrán popular)

SITUACIÓN ACTUAL

El próspero viñedo loperano, parte indeleble de nuestra historia y tradición, está pasando en los últimos años por un calvario que lo ha colocado más cerca de su extinción que de un futuro esperanzador. La gloria de nuestros caldos -comenzada a acuñar tras la contienda civil- se está quedando reducida al recuerdo y al paladar de quienes amamos nuestros vinos. Las causas están siendo diversas: el empuje del olivar, la falta de una denominación de origen, la actitud impasible y sin expectativas de futuro de sus dueños, etc. Pienso que realmente hubiera sido relativamente sencillo obtener de la Unión Europea una denominación de origen que teníamos reconocida históricamente, o en último extremo la denominación genérica de Vino de la Tierra, que nos hubiera permitido embotellar y rentabilizar el nombre y la calidad del vino blanco loperano.

Lo cierto es que, una vez venido abajo el buque insigne de las bodegas de Alfonso Sotomayor, ubicadas en el Castillo de los Calatravos, y desaparecidas el resto de bodegas diseminadas por el pueblo, unido al arranque del viñedo, se ha propiciado en pocos años la extinción casi agónica del vino loperano. Aunque sólo sea de forma testimonial es preciso responsabilizar a todos los que han rodeado este triste desenlace: los empresarios por no tener el suficiente coraje inversor y ver en el vino una fuente de riqueza personal, y a los políticos de turno a quienes faltó la visión de futuro para impulsar desde la administración pública la puesta en marcha de medidas de ayuda y apoyo al sector. Baste un ejemplo para entender lo que digo: el pueblo jiennense de Frailes, que tan sólo hace 7 u 8 años contaba con un viñedo muy disperso y con un vino de baja calidad dedicado al consumo doméstico, ahora, tras un periodo de incentivos, ayudas, subvenciones y promoción municipal de sus caldos -vino tinto de mesa y de media crianza- está empezando a contar dentro del panorama vitivinícola provincial y regional. De la nada se ha pasado a ser alguien en el sector, de no tener ni siquiera lagar a tener una cooperativa con tecnología punta ¿Visión política? ¿Subvenciones públicas?

En Lopera el camino recorrido es al contrario. Precisamente en las últimas Jornadas sobre el Vino del Terreno de Frailes (séptima edición) el ponente olvidó citar el vino de Lopera cuando hacía un recorrido por el mapa vinícola provincial ¿Olvido? ¿Triste realidad? Nuestros vinos no cuentan, así de mal lo hemos hecho. Tradición y calidad en este caso no sirven de nada. Y si seguimos así y nuestro vino desaparece, tal vez tampoco hayan servido de nada las generaciones de loperanos que dedicaron sus vidas a trabajar el viñedo y sus derivados. Los terribles estragos del latifundismo loperano, corregidos por mor del destino en el caso del olivar, en el viñedo han sido devastadores. Los señoritos dueños del viñedo, venidos a menos por el encarecimiento de la mano de obra y del mantenimiento de las labores agrícolas, también han sido dueños de una parte de la vida de Lopera. Nunca tuvieron su cuna en Lopera -tradicionalmente residieron fuera- y venían a nuestra villa como lo hacían los señores feudales, a recoger el usufructo de los bienes cedidos a los habitantes de sus propiedades. Y mientras esto ocurría los políticos cazaban moscas en un alarde de falta de visión de futuro.

Este triste y desgraciado panorama tiene una pequeña luz que ilumina y deja entrever un pequeño horizonte de claridad: Bodegas Herruzo con sus plantaciones de viñedo, junto con pequeñas extensiones de propietarios particulares. Una minucia comparada con el patrimonio existente hace tan solo 20 años, pero así es la realidad. Bodegas Herruzo es una veterana bodega que cuenta con unas instalaciones ubicadas en el centro del pueblo, pero que precisan de urgentes inversiones y de una adecuación de sus mostos al exigente mercado actual. Hace muy poco han iniciado una reconversión del viñedo tradicional de uva blanca tipo Pedro Ximénez por una variedad de tinto inédita en Lopera: Tempranillo. En realidad, Lopera no tuvo nunca vino tinto, por lo que no se sabe a ciencia cierta el impacto que podrá tener esta producción en un futuro. Lo veremos pronto, porque si las previsiones se mantienen puede que en el año 2004 tengamos la primera cosecha de vino tinto. Lopera se convertiría así en uno de los pocos lugares que ofrecen vino blanco, vino dulce y vino tinto.

RECORRIDO HISTÓRICO


LAS BODEGAS

Aunque en la actualidad sólo existe una bodega en Lopera , Bodegas Herruzo, a lo largo de la historia fueron muchas más:

  • Bodegas Valenzuela (1923-1949): Bodega pionera en el vino loperano que tuvo su base en la tradición jerezana, no en vano su primer químico, Leonardo Márquez, vino de aquellas tierras.

  • Bodega Las Miguelicas. Criadera de vinos (1924-1960).

  • Bodegas de Antonio Bujalance. Criadera de vinos (1942-1970).

  • Bodegas Sotomayor. El Castillo (1945-1987).

  • Bodegas Viuda de Valenzuela (1949-1987).

  • Bodegas Herrruzo (1949 hasta la actualidad).

  • Bodegas La Juanita (1949-1952).

  • Bodegas La Purísima Concepción (1949-1959).

  • Bodegas Mary Loren (1953-1977).

  • Bodegas Flores de Quiñones (1977-1983).



Vista de las barricas de roble de la desaparecida Bodega del Castillo.


LOS VINOS

Los vinos más característicos son el Corriente (12º), Entrefino (13º), Fino (14º) y el Criadera (16º), todo ellos blancos. Se vendían a granel, lo cual iba en perjuicio de su cotización y le restaba valor añadido. El vino Criadera de las Bodegas Sotomayor se conocía como vino Raya y dio sobrenombre a los vinos loperanos por su alta gradación y fuerte paladar obtenido por su estancia en las botas de roble americano existentes en el Castillo. En la actualidad, bodegas Herruzo venden a granel vino Puerto Alto (12º), Entrefino (13,5º) y Fino Herruzo (15º) y vino dulce.



Principales vinos embotellados en Lopera.

LOS PROTAGONISTAS

Han sido muchas las generaciones de loperanos que han dedicado sus vidas a todo lo que rodea al vino, bien sea de forma eventual o fija. A todos ellos rendimos cumplido homenaje por el trabajo desarrollado y las páginas de nuestra historia escritas con auténtico orgullo. La lista sería muy larga, tal vez en alguna ocasión nos ocupemos de recogerla en esta página.


Encargados y trabajadores de las distintas bodegas de Lopera fotografiados en las Bodegas Herruzo.

LA VID

La variedad Pedro Ximénez ha sido predominante en el viñedo loperano. Fue introducida por Bartolomé Valenzuela a mediados de los años 20. Hoy día existen sólo dos plantaciones de viñedo -curiosamente se encuentran en el término municipal de Arjona- las Niñas Muertas, en las que se ha sembrado vid tinta de la variedad Tempranillo, y las Cuarente. En total, unas 60 hectáreas de terreno.


Cepa de la variedad Pedro Ximénez.

LA VENDIMIA
 

La vendimia loperana se iniciaba prácticamente al terminar los Cristos. Lo que antaño eran varias semanas ahora se reducen a unos pocos días. En lo fotografía siguiente muestra muy bien cómo es posible -yo diría necesario- la convivencia entre vid y olivo, ambos cultivos diversifican la oferta de nuestro pueblo y propician nuevos yacimientos de empleo. Ojalá volvamos a ver en unos años una larga vendimia.


En el tajo junto a los olivos.


Cargo usado en el último prensado.


  

BODEGAS HERRUZO: EL FUTURO

Hacíamos mención al comienzo de esta página a Bodegas Herruzo, la única bodega superviviente en Lopera en la actualidad. La llegada de subvenciones a esta veterana bodega ha servido para poner en marcha un plan de transformación que va a permitir en muy poco tiempo la producción de vino tinto. El denominado Pago de las Niñas Muertas situado en la antigua carretera de Madrid, en el que se utiliza por primera vez en Lopera el moderno sistema de espaldera, es el mejor baluarte de esta empresa para llevar al mercado un producto totalmente nuevo en la tradición vitivinícola loperana. Así, se diversifica la oferta para el consumidor, de tal forma que además de los tradicionales vinos blancos y dulces, se podrá adquirir, tal vez a partir del año 2004, vino tinto obtenido de la variedad Tempranillo. Se convierte Bodegas Herruzo en la única de la provincia capaz de proveer de estas tres clases de vinos.


Nueva plantación de vid por el sistema de espaldera (Pago de las Niñas Muertas, 2002).



Nueva plantación de vid por el sistema de espaldera (Pago de las Niñas Muertas, 2003).

RETOS Y PROPUESTAS

  1. Constituir una cooperativa sobre la base de Bodegas Herruzo. Por ejemplo, un grupo de loperanos se convierte en empresarios y compran esta bodega convirtiéndola en cooperativa.

  2. Obras de mejora, remodelación y modernización de la nueva bodega.

  3. Plan para la adecuación y mejora de la calidad del vino loperano: estudios de campo sobre previsiones de tiempo de vendimia, gradación, embotellados, logotipos, marcas, etc. Para abrir nuevos mercados se podría conseguir un vino tipo manzanilla a base de rebajar los grados de alcohol tan típicos de nuestros caldos, adelantando el tiempo de vendimia, por ejemplo.

  4. Solicitud de la denominación "Vinos de la Tierra".

  5. Difusión y comercialización del vino embotellado en las distintas variantes y versiones creadas.

  6. Creación de unas Jornadas Andaluzas sobre el Vino de Lopera. Estarían proyectadas en un principio a toda la Comunidad Andaluza, pero con vocación de abrirse al espectro nacional en unos pocos años. Podrían seguir un modelo sencillo: Una ponencia o conferencia inaugural, una mesa redonda con expertos en el tema y una comida basada en platos típicos loperanos acompañados de nuestros vinos.


  

RECOMENDAMOS

Si pensáis visitar Lopera os recomendamos que, tras el obligado paso por el Castillo de los Calatravos y la visita a la Tercia y la Iglesia, os acerquéis a esta insigne bodega loperana y adquiráis vino blanco, el nuevo tinto y el dulce. Este último os va a sorprender. Si podéis comprar un barril de madera de roble (lo hay de 8 y de 16 litros), la conservación y la calidad del vino mejorarán día a día en vuestra casa.

 BODEGAS HERRUZO
 Calle Doctor Fleming, 11
 Teléfono: 953 516 264

 

Fuente: Pantoja, J.L. (1998). Vitivinicultura en la Villa de Lopera (S. XVIII-XX). Lopera: Ayuntamiento de Lopera


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