EDAD CONTEMPORÁNEA

Hacia 1826 Lopera tenía 2016 habitantes. En esta época se produce la desamortización de bienes de la iglesia y de las cofradías, que fueron adquiridos en su mayoría por burgueses que incrementaron así su patrimonio. En los años siguientes se constituirá en nuestro pueblo un pequeño grupo de terratenientes que ostentarán el dominio de la tierra y, por consiguiente, el dominio político y económico de la localidad y de sus gentes. Entre estos individuos destaca Antonio Verdejo y Piédrola, que en 1802 compró el título de regidor perpetuo de la villa; Alonso de Valenzuela, diputado a Cortes en 1854 y alcalde de Lopera entre 1870 y 1874, quien en 1856 adquirió el castillo. Existieron otros personajes, que al igual que los anteriores se fueron enriqueciendo con los bienes de la iglesia, de la cofradías y del municipio conforme se iban desamortizando.

Nos detendremos en la primera mitad del siglo XIX al ser estos unos años de los que contamos con abundante información. Se trata de un periodo próspero en el que Lopera destacaba por la producción de un aceite exquisito, trigo, cebada, habas, garbanzos, hortalizas, frutas y algún ganado. En el lugar conocido por la "Zúa" -hoy en día casi desaparecido- existía un molino de harina sobre la aguas del río Salado. Comenzaron en esta época a producirse lo que señalábamos anteriormente con motivo de la desamortización, los latifundios. Al tener nuestro pueblo una situación geográfica estratégica, cobran especial importancia los arrieros, encargados del transporte de mercancías  entre Villa del Río y Porcuna, pasando siempre por Lopera. En esta misma época se funda el Hospital de San Juan de Dios -en la actualidad en fase de remodelación por el traslado de las monjas de edificio- y el Convento de los Franciscanos Descalzos -hoy día prácticamente desaparecido-.

Hacia 1877 Lopera cuenta con 4176 habitantes, población que en 1883 desciende hasta 3272 personas. La localidad mejora en muchos servicios como la recogida de correspondencia desde la estafeta de Porcuna, la creación de cuatro aulas en el Hospital -dos para niños y dos para niñas-, existe médico, cirujano y farmacéutico, notario, maestros de obras y albañiles. Existen en Lopera un teatro y un casino.

De comienzos del siglo XX es la imagen de los jornaleros parados esperando en la plaza del pueblo que el encargado del terrateniente los quisiera contratar. Fueron años de incremento de los problemas sociales.

En 1923 con la dictadura de Primo de Rivera se emprende una de las grandes obras del pueblo, los Grupos Escolares, que dieron mucho trabajo en el pueblo y cuya consecución fue gestionada por el alcalde Martín Valcarcel, que era maestro nacional.

De la época republicana (1931-36) destaca la publicación del periódico "Ecos Loperanos", todo un acontecimiento en la vida cultural del pueblo. Su director fue el agricultor Antonio Bellido Verdejo.

(Fuente: PANTOJA, J.L. (1992). Guía histórico-artística de la Villa de Lopera. Lopera: Edición del autor)


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