Ruta 5. Hasta el río
Guadalquivir y el ferrocarril
Recorrido
Inicio: Junto al cementerio de Lopera.
Descenso por la carretera de
Villa del Río.
Llegada al cruce y tomar en
dirección a Córdoba, pero al girar por encima de la autovía
coger el camino que sale a la derecha antes de llegar a la
exposición de muebles.
Este camino nos llevará
directo al río y a lo largo del mismo encontraremos varias
caserías, todas muy desconocidas para nosotros como "La Lata".
Enseguida hay que cruzar un
paso a nivel sin barreras. Mucho cuidado, aunque el peligro es mínimo
debido a que está situado en una larguísima recta.
Otras caserías nos van
quedando el margen del camino hasta que por fin a lo lejos vemos
la arboleda del río Guadalquivir.
En su orilla está la casa de regantes.
Allí hacemos un alto para ver el río Guadalquivir. Tras la casa hay un camino que lleva
hasta la misma orilla y a la fuente de "La Teja".
Volvemos por el camino de
asfalto que cruzamos anteriormente, entre el río y la línea de ferrocarril.
Merece la pena disfrutar de este paisaje.
Cruzamos el ferrocarril por un
empinado puente y contemplamos el largo trayecto del tren que se
pierde en una recta interminable.
Llegamos a la autovía, la
cruzamos y seguimos por la vía de servicio en la parte derecha
de la misma hasta llegar al puente romano. Allí hay un merendero
y es el lugar indicado para descansar y disfrutar de este puente
único en los alrededores y muy desconocido.
Vista del arroyo Salado, muy
próximo ya a su desembocadura en el río Guadalquivir, sobre el
que fue construido el puente romano.
La vuelta la hacemos por la
carretera.
Distancia
16 km.
aprox.
Desplazamiento
Bicicleta
de montaña o en coche.
Grado de dificultad
Medio.
Hay que tener precaución en la carretera porque suele haber un
cierto tráfico, también al acercarse al río y al cruzar el paso a
nivel sin barreras.
Lo más destacado
Conviene
recordar que prácticamente todo el recorrido se hace por el término
municipal de Lopera, aunque a veces nos parezca que no es así por la
cercanía de Villa del Río.
El paisaje junto al río Guadalquivir merece la pena por su alto
valor ecológico. La fuente de la teja está un tanto oculta (y
descuidada) pero antaño tuvo agua. El puente romano sobre el arroyo
salado es casi desconocido a pesar de estar muy bien conservado y
presentar una construcción de gran belleza y armonía. Merece la pena
un descanso para reponer fuerzas y contemplar el puente en el
merendero que existe junto al mismo.
Galería fotográfica
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